Día Mundial por el Fin de la Pesca

Vida Marina

El antiespecismo toma como bases filosóficas y científicas para su posicionamiento político la conciencia y capacidades sensitivas de los animales no humanos. En algunas especies, por su cercanía o convivencia con la nuestra, es muy fácil observar sus conductas y empatizar con ellas. En otras, por la distancia evolutiva que mantenemos con ellas, algunas personas dudan de que dispongan de esas capacidades. Entre esas especies se encuentran las que forman la vida marina. ¿Qué tiene que ver con ello el Día Mundial por el Fin de la Pesca? Veámoslo.

¿Qué es el Día Mundial por el Fin de la Pesca?  

El objetivo del Día Mundial por el Fin de la Pesca (WoDEF, por sus siglas en inglés) es darles visibilidad a esos animales: recordar que los peces y crustáceos también tienen sintiencia y concienciar sobre la magnitud de la industria pesquera y la acuicultura [1]. Con ese fin, más de 160 asociaciones [2] alrededor del mundo se encuentran, en el día de hoy, realizando acciones presenciales o en línea por el fin de la pesca:


[Extraído de la página oficial de WoDEF en fecha 27/03/2021]

En Valencia Animal Save, este año les rendimos tributo mediante este artículo y una humilde campaña en redes sociales.

Sí, los peces también sienten

En un artículo científico de Compassion in World Farming titulado “Why Fish Welfare Matters: the evidence for fish sentience”, se recogen diversos estudios [3] que parten de observar la conducta animal y valorarla conforme a las habilidades cognitivas y respuestas físicas que muestran. 


¿Qué dicen esos estudios?

Atendiendo a dichos estudios, concluyen que los peces [diferentes estudios realizados en diferentes especies] tienen capacidad de autoconciencia (superan la prueba del espejo), introspección, de sentir emociones y sentimientos (incluso de sumirse en estados propios del pesimismo u optimismo) y de actuar de forma flexible y meditada (no solo mediante reflejos).

En cuanto a sus relaciones sociales, exponen que han podido comprobar como los peces tienen memoria y la usan para relacionarse. Así por ejemplo, recuerdan qué peces “luchan” mejor, o cuáles cooperan poco dentro de su grupo [4]. Lo que les sirve para relacionarse mejor dentro de este.

En cuanto a la capacidad de sentir dolor, afirman que “Not only do fish try to escape from objects or environments that are causing pain, but they remember and try to avoid the same objects or environments in the future” [5]: «Los peces no solo tratan de escapar de objetos o ambientes que les causan dolor, sino que además los recuerdan e intentan evitarlos en el futuro». 

¿Y qué pasa con la pesca? ¿Por qué el fin de la pesca?

Uno de los mayores estudios sobre la cuestión viene de manos de la FAO en el Informe titulado “El Estado Mundial de la Pesca y la Acuicultura. 2020”. 

Tras una primera parte en que realizan un análisis a nivel mundial de la pesca, en la segunda hablan de su sostenibilidad y reconocen que la pesca “ya no es lo que era”:

El resultado (de los avances desde el 1990) ha sido un crecimiento sin precedentes, y la acuicultura ahora suministra más de la mitad del pescado para consumo humano del mundo (Cai y Zhou, 2019). Sin embargo, también se han registrado efectos ambientales no deseados a nivel local, regional y mundial. Estos efectos perjudiciales incluyen conflictos sociales entre los usuarios de la tierra y de los recursos acuáticos (especialmente, el agua) y la destrucción de importantes servicios ecosistémicos. Además, las iniciativas acuícolas recientes han sido motivo de preocupación y debates sociales, especialmente en relación con aspectos como la selección deficiente de emplazamientos, la destrucción de hábitats (por ejemplo, manglares), el uso de productos químicos y medicamentos veterinarios perjudiciales, el efecto de las fugas en las poblaciones de peces naturales, la producción ineficiente o insostenible de harina de pescado y aceite de pescado, y efectos sociales y culturales para los trabajadores y las comunidades acuícolas” (pág. 133).

El fomento de la “pesca tradicional” o la elaboración de códigos de buenas prácticas han sido ineficaces, según afirman. En nuestra opinión, la causa está clara. Citando de nuevo sus conclusiones:

El consumo global per cápita de pescado se ha duplicado desde la década de 1960 (FAO, 2018a). En el contexto de una proyección de crecimiento demográfico mundial y aumento de los ingresos, la producción acuícola deberá crecer en los próximos decenios y cumplir, al mismo tiempo, la Agenda 2030. Esto requiere la adopción de sistemas de producción pesqueros nuevos y más sostenibles” (pág. 134). 

¿Saben cómo solucionarlo?

Lo que aún no saben es cómo hacerlo (aunque tienen propuestas). Y es que con una población creciente de forma exponencial, y un aumento del consumo, es totalmente lógico que cada vez “queden menos peces en el mar” y que “las granjas de peces aumenten de tamaño”. Piscifactorías que asimismo son un nuevo problema medioambiental y de bienestar animal [6].

Como muestra de ello, la página 140 de su informe relata que uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que la FAO controla era que para 2020 la proporción de poblaciones de peces cuyos niveles sean biológicamente sostenibles (indicador) fuera del 100%. Sin embargo, como reconocen: 

La última evaluación demuestra que el indicador (…)  disminuyó de alrededor del 90% en 1973 al 67% en 2017. Esta disminución constante indica que es improbable que se cumpla la meta para 2020, debido a que: i) el indicador se está alejando cada vez más de la meta; y ii) independientemente de qué medidas se tomen antes de 2020, no se pueden repoblar todas las poblaciones hasta el nivel del MRS en un período tan breve”.

Este problema medioambiental se suma al ya mencionado del sufrimiento por el que los peces pasan cuando son capturados o la medicación, aglomeración y canibalismo (que se puede dar) en las piscifactorías[7]. 

Conclusiones

La pesca y la acuicultura no solo son un frente para la ética antiespecista; sino también para las defensoras del medio ambiente.

La experiencia previa y el aumento de la población mundial nos advierten de que pronto puede que “haya más plástico que peces en el mar”. La propuesta ecologista de solucionarlo mediante “piscifactorías ecológicas”, además de agravar los problemas de bienestar animal, queda aún bastante lejos, si es que es posible.

Pertenezcas a un grupo o a otro, la mejor opción siempre serán las dietas completamente vegetales a gran escala para ahorrar ese sufrimiento a los peces y evitar el deterioro o la destrucción del planeta y todos sus ecosistemas.

Bibliografía:


[1] A nuestro entender y de acuerdo con su exposición de motivos en la web
[2] Según datos de su propia página web.
[3] Por ejemplo:  Chandroo K., Duncan IJ., Moccia R. Can fish suffer?: perspectives on sentience, pain, fear and stress. Appl Anim Behav Sci. 2004;86(3-4):225-250. doi:10.1016/j.applanim.2004.02.004.
[4] Brown C. Fish intelligence, sentience and ethics. Anim Cogn. June 2014. doi:10.1007/s10071-014-0761-0
[5] Dunlop R, Millsopp S, Laming P. Avoidance learning in goldfish (Carassius auratus) and trout (Oncorhynchus mykiss) and implications for pain perception. Appl Anim Behav Sci. 2006;97(2-4):255-271. doi:10.1016/j.applanim.2005.06.018
[6] Para conocer más al respecto ver el informe “Until the seas run dry”.
[7] Para más información al respecto consultar el siguiente enlace.

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