Día Mundial por el Fin de la Pesca

El antiespecismo toma como bases filosóficas y científicas para su posicionamiento político la conciencia y capacidades sensitivas de los animales no humanos. En algunas especies, por su cercanía o convivencia con la nuestra, es muy fácil observar sus conductas y empatizar con ellas. En otras, por la distancia evolutiva que mantenemos con ellas, algunas personas dudan de que dispongan de esas capacidades. Entre esas especies se encuentran las que forman la vida marina. ¿Qué tiene que ver con ello el Día Mundial por el Fin de la Pesca? Veámoslo.

¿Qué es el Día Mundial por el Fin de la Pesca?  

El objetivo del Día Mundial por el Fin de la Pesca (WoDEF, por sus siglas en inglés) es darles visibilidad a esos animales: recordar que los peces y crustáceos también tienen sintiencia y concienciar sobre la magnitud de la industria pesquera y la acuicultura [1]. Con ese fin, más de 160 asociaciones [2] alrededor del mundo se encuentran, en el día de hoy, realizando acciones presenciales o en línea por el fin de la pesca:


[Extraído de la página oficial de WoDEF en fecha 27/03/2021]

En Valencia Animal Save, este año les rendimos tributo mediante este artículo y una humilde campaña en redes sociales.

Sí, los peces también sienten

En un artículo científico de Compassion in World Farming titulado “Why Fish Welfare Matters: the evidence for fish sentience”, se recogen diversos estudios [3] que parten de observar la conducta animal y valorarla conforme a las habilidades cognitivas y respuestas físicas que muestran. 


¿Qué dicen esos estudios?

Atendiendo a dichos estudios, concluyen que los peces [diferentes estudios realizados en diferentes especies] tienen capacidad de autoconciencia (superan la prueba del espejo), introspección, de sentir emociones y sentimientos (incluso de sumirse en estados propios del pesimismo u optimismo) y de actuar de forma flexible y meditada (no solo mediante reflejos).

En cuanto a sus relaciones sociales, exponen que han podido comprobar como los peces tienen memoria y la usan para relacionarse. Así por ejemplo, recuerdan qué peces “luchan” mejor, o cuáles cooperan poco dentro de su grupo [4]. Lo que les sirve para relacionarse mejor dentro de este.

En cuanto a la capacidad de sentir dolor, afirman que “Not only do fish try to escape from objects or environments that are causing pain, but they remember and try to avoid the same objects or environments in the future” [5]: «Los peces no solo tratan de escapar de objetos o ambientes que les causan dolor, sino que además los recuerdan e intentan evitarlos en el futuro». 

¿Y qué pasa con la pesca? ¿Por qué el fin de la pesca?

Uno de los mayores estudios sobre la cuestión viene de manos de la FAO en el Informe titulado “El Estado Mundial de la Pesca y la Acuicultura. 2020”. 

Tras una primera parte en que realizan un análisis a nivel mundial de la pesca, en la segunda hablan de su sostenibilidad y reconocen que la pesca “ya no es lo que era”:

El resultado (de los avances desde el 1990) ha sido un crecimiento sin precedentes, y la acuicultura ahora suministra más de la mitad del pescado para consumo humano del mundo (Cai y Zhou, 2019). Sin embargo, también se han registrado efectos ambientales no deseados a nivel local, regional y mundial. Estos efectos perjudiciales incluyen conflictos sociales entre los usuarios de la tierra y de los recursos acuáticos (especialmente, el agua) y la destrucción de importantes servicios ecosistémicos. Además, las iniciativas acuícolas recientes han sido motivo de preocupación y debates sociales, especialmente en relación con aspectos como la selección deficiente de emplazamientos, la destrucción de hábitats (por ejemplo, manglares), el uso de productos químicos y medicamentos veterinarios perjudiciales, el efecto de las fugas en las poblaciones de peces naturales, la producción ineficiente o insostenible de harina de pescado y aceite de pescado, y efectos sociales y culturales para los trabajadores y las comunidades acuícolas” (pág. 133).

El fomento de la “pesca tradicional” o la elaboración de códigos de buenas prácticas han sido ineficaces, según afirman. En nuestra opinión, la causa está clara. Citando de nuevo sus conclusiones:

El consumo global per cápita de pescado se ha duplicado desde la década de 1960 (FAO, 2018a). En el contexto de una proyección de crecimiento demográfico mundial y aumento de los ingresos, la producción acuícola deberá crecer en los próximos decenios y cumplir, al mismo tiempo, la Agenda 2030. Esto requiere la adopción de sistemas de producción pesqueros nuevos y más sostenibles” (pág. 134). 

¿Saben cómo solucionarlo?

Lo que aún no saben es cómo hacerlo (aunque tienen propuestas). Y es que con una población creciente de forma exponencial, y un aumento del consumo, es totalmente lógico que cada vez “queden menos peces en el mar” y que “las granjas de peces aumenten de tamaño”. Piscifactorías que asimismo son un nuevo problema medioambiental y de bienestar animal [6].

Como muestra de ello, la página 140 de su informe relata que uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que la FAO controla era que para 2020 la proporción de poblaciones de peces cuyos niveles sean biológicamente sostenibles (indicador) fuera del 100%. Sin embargo, como reconocen: 

La última evaluación demuestra que el indicador (…)  disminuyó de alrededor del 90% en 1973 al 67% en 2017. Esta disminución constante indica que es improbable que se cumpla la meta para 2020, debido a que: i) el indicador se está alejando cada vez más de la meta; y ii) independientemente de qué medidas se tomen antes de 2020, no se pueden repoblar todas las poblaciones hasta el nivel del MRS en un período tan breve”.

Este problema medioambiental se suma al ya mencionado del sufrimiento por el que los peces pasan cuando son capturados o la medicación, aglomeración y canibalismo (que se puede dar) en las piscifactorías[7]. 

Conclusiones

La pesca y la acuicultura no solo son un frente para la ética antiespecista; sino también para las defensoras del medio ambiente.

La experiencia previa y el aumento de la población mundial nos advierten de que pronto puede que “haya más plástico que peces en el mar”. La propuesta ecologista de solucionarlo mediante “piscifactorías ecológicas”, además de agravar los problemas de bienestar animal, queda aún bastante lejos, si es que es posible.

Pertenezcas a un grupo o a otro, la mejor opción siempre serán las dietas completamente vegetales a gran escala para ahorrar ese sufrimiento a los peces y evitar el deterioro o la destrucción del planeta y todos sus ecosistemas.

Bibliografía:


[1] A nuestro entender y de acuerdo con su exposición de motivos en la web
[2] Según datos de su propia página web.
[3] Por ejemplo:  Chandroo K., Duncan IJ., Moccia R. Can fish suffer?: perspectives on sentience, pain, fear and stress. Appl Anim Behav Sci. 2004;86(3-4):225-250. doi:10.1016/j.applanim.2004.02.004.
[4] Brown C. Fish intelligence, sentience and ethics. Anim Cogn. June 2014. doi:10.1007/s10071-014-0761-0
[5] Dunlop R, Millsopp S, Laming P. Avoidance learning in goldfish (Carassius auratus) and trout (Oncorhynchus mykiss) and implications for pain perception. Appl Anim Behav Sci. 2006;97(2-4):255-271. doi:10.1016/j.applanim.2005.06.018
[6] Para conocer más al respecto ver el informe “Until the seas run dry”.
[7] Para más información al respecto consultar el siguiente enlace.

Caza: ¿Cuándo es delictiva? (I)

Artículo de divulgación: comentario a una sentencia del Tribunal Supremo.

A nadie se le escapa que la matanza de animales silvestres, amén de la afectación a la propia vida del animal no humano, afecta al ecosistema. Ello en menor o mayor grado en función de cuántos individuos de una especie se eliminen, así como de sus ciclos de reproducción. Es decir, la caza afecta a la biodiversidad en la medida en que elimina directamente a individuos que la forman. Hasta aquí nada nuevo bajo el sol.

¿Dónde está regulada la caza?

De ese modo, la caza se encuentra regulada de forma administrativa, esencialmente por las autonomías. En la nuestra, la normativa de referencia es la Ley 13/2004, de 27 de diciembre, de caza de la Comunidad Valenciana. Dos de los elementos son vertebradores para entenderla. Uno es la previa existencia de licencia para cazar. El otro el objetivo de la normativa: controlar y/o reducir el efecto que puede tener aquella sobre la biodiversidad

En ese sentido, uno de los instrumentos de ordenación esenciales son las órdenes de veda (art. 48 de la citada Ley). Las cuales establecen “las limitaciones relativas a los periodos, especies, espacios o modalidades de caza contemplados en los diferentes instrumentos de planificación cinegética”. Junto a ello, la normativa prevé otra serie de obligaciones a cumplir para “conservar la biodiversidad. Su incumplimiento puede acarrear sanciones económicas. 

Entonces ¿Puede ser delictiva la caza?

Aunque estas (las obligaciones administrativas anteriores) pueden ser diferentes entre autonomías; cuando las conductas o acciones de caza afecten de forma (o constituyan un peligro), digamos, grave, a la biodiversidad, el legislador Estatal ha previsto que estas pueden ser constitutivas de delito. De ese modo, en el Código Penal existen tres delitos propios de la caza

El artículo 334 prevé como delito el cazar especies protegidas de fauna silvestre, con mayor pena en los casos en que se encuentren en peligro de extinción. El 335 castiga a quien cace o pesque especies distintas de las indicadas en el artículo anterior (especies no protegidas), cuando esté expresamente prohibido por las normas específicas sobre su caza o pesca. Y quizás más abstracto, y por tanto interesante, el artículo 336 prevé que cometerá delito quien sin estar legalmente autorizado, emplee para la caza o pesca veneno, medios explosivos u otros instrumentos o artes de similar eficacia destructiva o no selectiva para la fauna”. 

Así, una primera conclusión es que cazar puede considerarse delito en función de qué especies, incluso no protegidas, se cacen, en qué momento o con qué medios. Todo ello con el mismo valor protegido: la biodiversidad de la fauna.

¿Qué conductas pueden entrar en esos delitos? Hay novedades.

En consecuencia de lo anterior; y como a veces el Derecho es poco concreto, suele dar margen a interpretaciones diversas, y por tanto discusiones sobre si una u otra actitud es constitutiva de delito. En ese sentido, el pasado 2020 ha venido marcado por dos sentencias importantísimas del Tribunal Supremo. Veamoslas:

Primera.- Cazar en época de veda: delito a partir de ahora.

La STS 3566/2020 de 3 de noviembre (sentencia del pleno), sienta doctrina sobre la caza en tiempos de veda; es decir en aquellas épocas del año y respecto de las especies indicadas en aquellas órdenes que esté prohibido. Cabe destacar que la importancia de dicha sentencia es el “giro interpretativo” a que se llega. Y ello porque en 2003 se modificó el artículo 335 (citado) que es sobre el que la sentencia versa.

Nueva redacción; nueva interpretación.

Así la Sala del Tribunal advierte que “el nuevo enunciado ya no delimita el tipo tomando como referencia a especies animales cuya caza no esté expresamente autorizada, sino aquellas cuya caza esté expresamente prohibida.” De forma que ahora “El tipo objetivo exige la concurrencia de dos elementos: a) una acción de caza que tenga por objeto especies no protegidas de fauna silvestre (la caza de especies protegidas es sancionada en el art. 334 del CP); b) esa acción ha de recaer sobre animales cuya caza estuviera expresamente prohibida por las normas específicas sobre su caza”. Mencionando que para conocer qué animales (de fauna no protegida) está prohibido cazar hay que integrar diversas normas (entre ellas el Real Decreto 1095/1989 y las distintas leyes autonómicas). 

De ese modo, respecto del requisito b) argumenta que, atendiendo al valor protegido por la norma, “(l)as prohibiciones de cazar una determinada especie tienen distinto significado. Pueden tener carácter absoluto, pero también pueden ser de naturaleza relativa, reduciendo la prohibición a límites temporales, espaciales o relacionados con las medidas o el peso del ejemplar. Concretamente “la fijación de períodos de veda no responde a una distribución puramente convencional y caprichosa del tiempo de caza. Por el contrario, responde a razones de orden biológico para facilitar la reproducción de la especie.

Fallo del Tribunal Supremo.

Todo por lo cual y en resumidas cuentas, el Tribunal Supremo resuelve la disputa afirmando que la nueva redacción del 335 pena la caza en tiempo de veda. Así la importancia de la sentencia es doble. Por un lado porque establece que algunas actuaciones de caza que contravengan prohibiciones administrativas podrán ser constitutivas de delito (taxativamente en el caso de la veda). Por otro lado porque la redacción anterior dio en su momento lugar a una interpretación contraria, aplicada hasta la fecha en muchas provincias, por la que cazar en época de veda no era delito; ahora sí.

Segunda.- Caza con «parany«: puede ser delictiva si hay falta de control.

La Sentencia del Tribunal Supremo 3572/2020 de 30 de octubre. Antdes de adentrarnos en ella cabe saber que “el parany”.

Se trata un método de caza que consiste en atraer a ciertas aves con algún sistema de reclamo o llamado (actualmente equipos de audio con casetes o CDs que imitan cantos de pájaros) hacia un árbol preparado con «varetas» impregnadas de liga o «visc» (pegamentos); el ave queda atrapada al embadurnarse de liga y cae al suelo.

La lucha ecologista y animalista contra esta práctica viene de lejos, llegando a considerarse ilegal en lo administrativo e incluso delito para algunas audiencias (tribunales de las provincias). La sentencia del Supremo ha reabierto el debate. Algunos sectores opinan que con el tiempo, las Audiencias habían consensuado como pacífico que el parany, por no selectivo, constituía delito (entre ellas la Audiencia Provincial de Castellón; pe.j en SAP 565/2015). Mientras que otros piensan que no ocurría eso en todas los tribunales de las provincias. 

¿Qué dice la sentencia actual al respecto?

En este caso, más concreto que el anterior, se interpreta el artículo 336 (también citado). En especial si el método de caza con pegamento o liga (el parany, muy usado en la Comunidad Valenciana), es un método de caza que puede considerarse un instrumento destructivo o no selectivo para la fauna, y constituir delito del artículo mencionado. 

Dicho lo anterior, cabe exponer lo importante de dicha sentencia. En primer lugar, destaca que no basta con que el método sea “no selectivo”. Pero reconoce que al ser no selectivo, ya causa incertidumbre sobre si el mismo puede dañar a especies protegidas o a un mayor número de individuos. Lo que apuntala introduciendo el elemento de control sobre el riesgo que el método de caza usado. Y acaba absolviendo al entender que en el caso concreto existía un control sobre qué tipo de aves caían en la trampa, de forma que si no eran “las permitidas”, las podían soltar. De ello se concluye que la caza con parany puede ser delictiva; pero habrá que estar al caso concreto. 

¿Significa eso que el método esté permitido?

No. Dicho método es uno de los “no autorizados” en muchas (no me atrevo a decir todas) de las leyes de caza de las autonomías. Lo que la sentencia indica es que hay una línea entre la infracción administrativa y el delito. De lo que no cabe duda es que, con esta sentencia, podrán formularse denuncias por presunto delito del 336 CP ante la Fiscalía de Medio Ambiente o los propios Juzgados y que se entre a investigar el caso concreto. 

Algunas conclusiones

Por último cabe hacer algunos comentarios respecto de cómo ambas sentencias afectan al papel del activismo ecologista y antiespecista que convergen en este tema

El primero de ellos es que la resolución de un tema por el Tribunal Supremo da mayor seguridad de interpretación. Por lo que, en principio estas sentencias tendrían que afectar a cómo los otros tribunales y juzgados entienden el delito.

En ese sentido, nos queda claro, respecto de la caza en época de veda, que es delictivo. Y en cuanto activistas, podemos estar atentos a las órdenes de veda en nuestra comunidad, para ver en qué fechas no se pueden cazar qué especies. Así, en caso de avistar a cazadores que no lo respeten, estos podrían ser denunciados por “furtivismo temporal”. 

Y respecto de la caza con parany, la discusión antes expuesta no es excusa para no denunciar los hechos. Pues en todo caso pueden ser constitutivos de delito; debiendo entrar a valorar las circunstancias.

La mayor seguridad entra en cuanto a que es el poder judicial y no la administración quien conocerá del asunto. En este ámbito, en principio, frente al denunciado podrá existir una acusación: el Ministerio Fiscal. O si así lo deseamos y gozamos de capacidad para ello, personarnos como acusaciones populares en algunos casos para argumentar la existencia de delito. 

Decenas de personas reclaman el reconocimiento de los derechos de los animales

València Animal Save organizó el pasado jueves una acción por el Día Internacional de los Derechos Animales

El día 10 de diciembre es señalado en el movimiento animalista por ser el Día Internacional de los Derechos Animales.  Fecha con la que se quiere reivindicar que a todas las especies animales, por sus capacidades de sentir y ser conscientes, les corresponden una serie de derechos: a la vida, a la libertad, a la seguridad y al reconocimiento jurídico.

Estos derechos, inherentes a los animales por su capacidad de sintiencia, se incumplen sistemáticamente.
Alrededor de 140.000 perros y gatos son abandonados cada año en España. En 2019, más de 800.000 animales se destinaron a la experimentación. Solo en la Comunidad Valenciana, alrededor de 700 toros son víctimas en las plazas. Casi medio millón de animales mueren en nuestros montes a manos de los cazadores, y más de 90 millones de animales son sacrificados cada año en los mataderos valencianos.

Diversos medios se hicieron eco de esta acción: La Vanguardia “Los animales ganan espacios (y derechos) en València”, elDiario.es “Decenas de personas reclaman el reconocimiento de derechos de los animales «por su capacidad de sentir y ser conscientes», entre otros.
La concienciación social respecto a los animales está progresando, pero hemos de continuar trabajando para poner fin al sufrimiento que padecen la mayoría de animales.

Únete a la defensa de los derechos animales. ⇨ Descubre aquí cómo involucrarte en la causa.

«Decidí tomar acción y unirme a VAS. A veces los miedos e inseguridades nos impiden tomar acción, pero todas empezamos en algún momento. Busca un grupo de gente que te acompañe y te ayude a aprender. Solo juntas podemos hacer un mundo un poco menos horrible para los animales no humanos» (Sara, voluntaria de València Animal Save).

València, 2020. Acción por el día internacional de los derechos de los animales.

Hasta que todo animal sea libre

¿Qué supondría una verdadera protección animal en nuestro territorio?

Como los humanos, todos los animales anhelan ser libres. Libres de hambre y sed, todo dolor e incomodidad; libres de miedo y angustia; libres para expresar sus comportamientos naturales. Libertades que, aún teniendo reconocidas, son constantemente vulneradas.

  • El derecho a la vida. Al nacer todos los animales iguales ante la vida, esto supondría unos mismos derechos a la existencia.
  • El derecho a la libertad. Implica para ellos, poder expresar un comportamiento normal, viviendo en un ambiente adecuado para ello.
  • El derecho a la seguridad. Conllevaría que cada animal viva en condiciones y reciba un trato que tenga como prioridad evitar su sufrimiento físico, mental y emocional.
  • El derecho al reconocimiento jurídico. Para que los derechos del animal sean defendidos por la ley.
  • El derecho a un lugar donde ejercer los anteriores. En una sociedad en la que los animales son respetados, estos han de disponer de espacios seguros e instalaciones que permitan el ejercicio de sus derechos.

#DíaDerechosAnimalesVLC

¿Son los animales respetados al ser apuntados con pistolas en cotos de caza? ¿Cuando son abandonados porque ya no sirven a los humanos? ¿Son respetados en las granjas industriales? ¿En el transporte hasta el matadero? ¿Al ser utilizados como reclamo lucrativo?

¿Acaso es respeto el constante abandono por parte de las instituciones de sus competencias en protección animal?

Porque nos sobran los motivos, afrontamos un 10 de diciembre cargado de razones para la movilización en nuestro territorio. El panorama actual se encuentra marcado por la incertidumbre, además de:

Casos de violencia severa hacia los animales, además del aumento de las cifras de abandono animal.
Incumplimiento de la normativa básica de protección animal, por ejemplo en cuanto a la inclusión de la educación en los planes de estudio y campañas de concienciación.
Falta de ayudas públicas suficientes para las entidades de protección animal.
Abandono por parte de los ayuntamientos, por ejemplo en cuanto a la gestión de colonias felinas o en centros de recogida de animales.
Ausencia de protocolos en caso de desastres naturales.
Falta de protocolos y colaboración eficaz en las administraciones en casos de rescates, decomisos y cesiones de animales considerados de granja.

Defendamos juntas sus derechos

Nos dicen que ya existe bienestar animal, que ya no es como antes, que la protección de los animales es el gran reto de este siglo. Pero a su vez, observamos el desamparo y el recorte en las exigencias en cuanto a cómo pueden ser utilizados estos seres, quienes reconocemos como sintientes.

Hemos de enviar un mensaje inequívoco y unánime. Los animales no están solos, y no vamos a desistir hasta que todo animal sea libre.
Únete el próximo 10 de diciembre a la acción por el día de los derechos animales.

Dos chicas acariciando a un burro en un santuario de animales
Fotografía: @solidaryartichoke
Santuario Compasión Animal (Valencia)

¿Una persona marca la diferencia?

Tú lo sabes más que nadie. En tiempos de pandemia sigue siendo crucial la defensa y la militancia por los animales.

Presenciaste cómo la crisis sanitaria no solo nos afectó a nosotras. El resto de animales también vieron cómo cambiaba su mundo, aunque ellos no llegaran a comprender qué estaba ocurriendo y las razones de aquellos cambios.

Viviste en primera persona los abandonos post-confinamiento, refugios inundados, sobrepoblados y amenazados; situaciones de maltrato extremo; élites políticas impasibles que obviaban el asunto. Y llegó el final del año y nada cambió.
Los animales siguen siendo tratados como objetos en muchas ocasiones, pese a las muestras de empatía colectiva existentes.

¿Quién mejor que tú sabe todo el camino que queda por recorrer? Los animales nos necesitan para amplificar sus voces. 
Para que llegue el día, finalmente, que todos sean vistos como iguales.

DÍA DE LOS DERECHOS ANIMALES

En el 10 de diciembre conmemoramos el día internacional de los derechos de los animales. 
Una jornada dedicada para recordar, a aquellos que lo obvian, que la libertad, la justicia y la dignidad son términos inclusivos con el resto de animales, ya que el sufrimiento y el deseo de vivir no se limitan a una única especie.

¿Te gustaría participar de esta fecha reivindicativa? Si eres de València, Castellón o Alicante, ¡únete ahora a esta convocatoria!

UN DÍA HISTÓRICO POR LA DEFENSA DE LOS ANIMALES

Para reivindicar sus derechos a la vida, a la libertad, a la seguridad y al reconocimiento jurídico, hemos convocado una acción muy especial en la Plaza de la Virgen (Valencia) el día jueves 10 de diciembre a las 16:00. 

Inscríbete ahora entrando a este enlace.

Son momentos difíciles y ciertamente el impulso colectivo es lo que nos ha mantenido a flote. Luchamos junto a ti por una mayor concienciación social, por mostrar su situación al mundo, por encontrarles un hogar tras el abandono.
Por brindarles, en definitiva, la oportunidad que se les fue negada.

Por ello, aunque la labor de los refugios animales y las asociaciones animalistas siempre fue necesaria, ahora más que nunca cobra una mayor importancia.

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¿Cumplo los requisitos para adoptar un animal de granja?

¿Sigues mediante redes sociales la labor de algún refugio multiespecie? ¿Has leído sobre historias de animales rescatados de prácticas ganaderas? Hoy queremos contarte cómo tú puedes generar un gran impacto en la vida de los animales.

Si estás leyendo esto, estamos seguras de que más de una vez te has sentido impotente ante la crueldad ejercida hacia los animales en las prácticas de la ganadería intensiva. De ahí surge tu esperanza de cambiar su situación, la esperanza de encontrar más oportunidades para estos animales. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿podrían nuestros propios hogares ser esa oportunidad que necesitan los animales?

A continuación te detallamos 3 puntos a tener en cuenta a la hora de adoptar un animal considerado de granja.

El ambiente y espacio donde vivirá el adoptado

Si nunca has convivido con animales considerados de granja, necesitarás información sobre las necesidades de la especie que sea el adoptado.
Una gallina, por ejemplo, no necesita el mismo espacio que una vaca, pero sí de zonas especiales donde cobijarse del frío. Un conejo necesitará espacios donde correr de un lado para otro, y en cambio no verás un pato que lleve a cabo una actividad física igual.

Nosotras nos encargamos de valorar cada caso individualmente y asistimos a las posibles adoptantes en esta tarea de aprendizaje. 

El tiempo del que dispones

Los animales que salen de situaciones de maltrato, o situaciones traumáticas como el abandono, son muy vulnerables. Su rehabilitación al salir de los sistemas de explotación ha de ser cuidadosa, y contempla una especial atención a la rehabilitación emocional, además de la física.

El acceso a recursos

El tiempo es un recurso central, pero además de tiempo, los animales adoptados necesitan comida, adaptación del hogar y una atención veterinaria a su medida. Esto supone, por ejemplo cuando hablamos de pollos utilizados para producir carne, que por su condición tendrán mayor predisposición a enfermar o ser asistidos por una veterinaria.

ESTAMOS AQUÍ PARA AYUDARTE 

La adopción es una decisión muy importante, ya que impacta directamente en nuestra vida diaria y nuestro hogar. Hoy hemos conocido que requiere de tres factores clave: compromiso, disponer de medios suficientes y atender las necesidades individuales del animal en cuestión.

Son numerosos los casos de abandono en España y este fenómeno no entiende de especies. Sin embargo, conocemos de primera mano que, cuando se trata de animales considerados de granja, todo el proceso tiende a dificultarse.

Desde València Animal Save estamos buscando adoptantes para animales considerados de granja (gallinas, gallos, ovejas, burros, cabras, cerdos, patos…) que han sido abandonados y recogidos por perreras o centros de recuperación.

Si habiéndote informado, decides sumarte a esta nueva experiencia, ponte en contacto con nosotras. Estás a un paso de cambiar la vida de un animal para siempre.

Accede al formulario de adopción mediante este enlace.
Y te contactaremos cuando haya un caso ajustado a tu situación.

Gracias por habernos acompañado un día más en nuestro blog. Las próximas semanas hablaremos sobre activismo y más formas de generar impacto. Si no quieres perdértelo, suscríbete a nuestra newsletter ⇩ ¡Déjanos tu correo aquí abajo! ⇩

¿Qué va a pasar el 10 de diciembre?

Únete a esta fecha tan señalada en el movimiento animalista. DÍA MUNDIAL DE LOS DERECHOS ANIMALES 2020.

GRAN ACCIÓN POR LOS DERECHOS ANIMALES EN VALÈNCIA

Es urgente considerar y reconocer a los animales como lo que son: seres conscientes y sintientes; merecedores de empatía, solidaridad y, por supuesto, derechos reales a su medida.

Desde València Animal Save estamos organizando una acción para el próximo 10 de diciembre, en vista del camino que queda por recorrer en el territorio valenciano en cuanto al avance de los derechos animales y la verdadera protección animal.

Tú también puedes formar parte. Inscripciones abiertas en este enlace.

NO NOS FALTAN MOTIVOS

¿Sabías que, de los animales que llegaron a refugios y protectoras españolas en 2018, al menos 17.000 casos fueron a razón del fin de la temporada de caza? (1)

En València albergamos el mayor delfinario de Europa, y además, pese a la sensibilización de gran parte de la sociedad, el número de animales ejecutados en mataderos de la comunidad valenciana (en la primera mitad de 2020) asciende a más de 48.8 millones de individuos. (2)

Es probable, que igual que nosotras, sientas frustración al leer estos datos.
Entendemos la impotencia que genera ser consciente de la situación de los animales en la actualidad. Hemos estado en tu lugar, y como activistas reflexionamos casi a diario sobre el dolor afligido hacia ellos. Ya sea el cautiverio, o por «justificaciones» deportivas, el arte o entretenimiento. Nadie merece ser utilizado, abandonado ni maltratado.

Por estas convicciones, te invitamos a unirte a esta acción.

No dejaremos a los animales desamparados, pues el futuro ha de contemplarles como sujetos merecedores de derechos, los cuales les permitan vivir con tranquilidad y libres de todo sufrimiento.

Pollito y perro en el regazo de uno de sus cuidadores
Fotografía: @solidaryartichoke
Refugio Pollets de la Terreta (Castelló)

BIBLIOGRAFÍA

(1) Datos extraídos del Estudio “El nunca lo haría” de la Fundación Affinity
sobre el abandono, la pérdida y la adopción de animales
de compañía en España durante el 2018.

(2) La suma de número de individuos de los grupos de animales terrestres
representados en la tabla: 48.890.831

(3) Datos extraídos del Boletín enero-junio 2020. Encuesta de sacrificio de ganado.
Ministerio de Agricultura, pesca y alimentación. Resultados provisionales
de la encuesta mensual de sacrificio 2020.

Los animales en el arte

A lo largo de la historia del arte, los animales han ocupado un papel muy importante y recurrente, siendo una fuente de inspiración para la mayoría de los autores más destacados.

Su importancia y protagonismo empieza a darse desde las primeras representaciones del arte rupestre y del arte mobiliar paleolítico; pasando por Egipto, donde los animales eran parte esencial de la iconografía de deidades, también de representaciones clave como la escritura jeroglífica, posteriormente en el arte minoico y micénico, en los que uno de los principales motivos era el animalístico, o en regiones históricas como Persia y Mesopotamia, donde la utilización de animales se encontraba en decoraciones y gran cantidad de esculturas. 

Actualmente, los animales y su representación nos rodean de manera constante. Son los protagonistas de animaciones y películas, inspiraciones para pinturas y personajes, y tienen gran presencia en el mundo del arte. A su vez, los animales también son ilustrados para dar visibilidad a la explotación y maltrato al que son sometidos. Artistas nacionales como Roger Olmos, Carlos Corredera o Paco Catalán son algunos de los autores que utilizan su talento para concienciar, mostrando mediante sus obras el sufrimiento animal. Sin embargo, existen también autores que contribuyen al lado opuesto.

Dentro del mundo del arte, por ejemplo, se han utilizado animales vivos con el fin de convertirlos en “obras de arte vivientes”, entendiendo su uso como innovación artística. Estos autodenominados “artistas” (y en ocasiones aclamados por la crítica) han creado escenificaciones, instalaciones, e incluso esculturas, mediante el sufrimiento y la tortura hacia todo tipo de animales. Exponemos a continuación algunos ejemplos:

Jannis Kounellis, Sín título, doce caballos vivos. Vista de instalación en Galleria L’attico, Roma, 1969.

Jannis Kounellis colocó doce caballos en una galería como una aplicación del concepto Ready-made de Marcel Duchamp (elección de objetos cotidianos, aplicando posteriormente cambios sobre ellos, y finalmente siendo presentados como obras de arte). Los caballos vivos son tratados como elementos dentro del cuadro, formando parte del propio lienzo.

El uso de animales vivos en sus obras le llevó grandes problemas, como la sonada intervención del Museo Reina Sofía en una de sus obras que incluía un guacamayo el cual fue retirado del montaje por sufrir estrés. El autor acusó al Museo de censura y de hipocresía. Lo cierto es que incluso la Guardia Civil llegó a presentarse en el Museo tras recibir varias denuncias por parte de visitantes sobre el estado de salud del animal.

Un perro enfermo, callejero, 2007.

Otro ejemplo polémico fue de la mano de Guillermo Vargas “Habacuc”, quien capturó un perro callejero, al que llamó Natividad, y lo ató en su instalación durante unas horas. La pieza, llamada Un perro enfermo, callejero, consistía en mostrar un perro dañado y sin hogar, sin alimento ni cuidados veterinarios, muriendo a la vista de todos los asistentes, así como lo haría fuera de la instalación.

Durante esos días varios visitantes intentaron exponer su desacuerdo con la obra, pero nadie actuó por la vida de Natividad.

El autor dejó por escrito el objetivo doble de la escenificación. Por un lado, “la utilización de medios de comunicación masiva: prensa escrita, internet, medios de información televisivo, radio, etc.”. Y por otro lado, resaltar “la hipocresía de la gente”, quienes mostraban indignación ante un perro en esa situación, pero no cuando estos casos sucedían en la calle. Sin embargo, sigue siendo evidente la incoherencia puesto que el mismo artista estaba participando de ese sufrimiento.
Se desconoce el paradero del animal, o si acabó muriendo o siguió con vida.

Este cerdito fue al mercado, este cerdito se quedó en casa, 1996.
Dios sabe por qué, 2005.

Otro de estos casos es el del autor Damien Hirst, quien creó una serie de obras con el uso de formol. Hizo uso de este conservante para tejidos de animales muertos, los cuales manipuló y expuso en sus obras. Su objetivo, exponía el autor, era “cuestionar nuestra relación con la muerte, creando un zoológico de animales muertos”.

Incluso aceptando que el planteamiento artístico de obras como las mencionadas fuera interesante, ya que sin duda crearon atención mediática y pública, desde un punto de vista reflexivo las preguntas que hemos de hacer son: ¿por qué se usaron estos individuos? ¿Cuál es la consideración moral hacia ellos? ¿Cómo se intenta justificar tales usos o maltratos?

Si bien es cierto que a lo largo de la historia se han empleado restos humanos de manera decorativa o artística en multitud de lugares (desde el simple uso de huesos hasta la actual plastinación), difícilmente tendría buena acogida en la sociedad esta serie de obras si estuvieran hechas con cadáveres humanos. La empatía hacia nuestros semejantes nos lo impediría, nos haría ver lo violento, cruel e irrespetuoso de ello. Empatía que es difícil de encontrar cuando se trata de animales no humanos, como es el caso.

En cada uno de estos ejemplos observamos cómo alguien, en nombre de sus ideas y buscando el impacto mediático o la fama, utiliza otros seres vivos o sus cuerpos muertos como si de un objeto se tratase. En ocasiones negándoles cualquier cuidado y con el claro objetivo de que el animal sufra durante la exposición, como en el caso del perro Natividad. Para estos autores y la gente que consume sus trabajos más reprochables, los animales no son seres merecedores de derechos, sino simples objetos. El especismo se muestra pues en esta cosificación de los animales, vistos como simple mercancía o herramientas.

Extraemos un hecho común en estas representaciones: el visible arraigo histórico de un sistema discriminatorio especista, el cual ha condicionado y condiciona a las sociedades humanas a perpetuar la violencia hacia otras especies. Los animales no humanos siguen siendo utilizados en multitud de ámbitos de la vida cotidiana y más artistas en la actualidad los utilizan persiguiendo un ideal artístico.

Sin embargo, y como conclusión, estamos convencidas de que un mundo con más empatía es posible. La reacción generalizada de horror e indignación ante obras como las expuestas muestra que somos capaces de reconocerles como seres sintientes. Podemos y debemos actuar en consecuencia, no permanecer impasibles, e invitar a nuestro alrededor a hacerlo también.

Pacto de Teguise y Maltrato Animal

Timple era un perro callejero, conocido y querido en el vecindario, que el pasado 18 de julio murió asfixiado cuando dos personascon idéntico ánimo de atentar contra la integridad física de un perro callejero y siendo conscientes del elevado riesgo que con su conducta creaban para la vida del animal lo amarraron de las extremidades delanteras y traseras, le pusieron una brida en el hocico y le cerraron toda la boca con cinta aislante”. La pena por tales hechos ha sido de 4 meses de prisión (suspendida) y 16 meses de inhabilitación para la tenencia de animales.

Tales hechos causaron gran consternación en la Villa de Teguise y provocaron movilizaciones en diversas ciudades, sobre todo pertenecientes a las Islas Canarias (Teguise, Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife). A ellas les acompañó una video-manifestación promovida por la Fundación Franz Weber, en coordinación con diversas entidades protectoras de animales del Estado, que lograron concentrar a más de 120.000 personas según la organización. Al final de las mismas se leyó el llamado “Pacto de Teguise”. Este texto, según las mismas promotoras se trata de un pacto social redactado y firmado para prevenir y penalizar el maltrato animal en España”. No es el primer caso que levanta la indignación popular en los últimos años (podemos recordar el de Sota en Barcelona) pero su importancia reside en la iniciativa expuesta.

¿Qué propone concretamente el Pacto de Teguise? Son diversos los puntos que presenta. Es de destacar que reivindica la condición de los animales como seres sintientes y aboga por la educación como herramienta de cambio. Pero también propone, como es de esperar, modificaciones legislativas. De entre ellas queremos destacar el punto 1.1  “Reformar el Código Penal, para el endurecimiento de las penas en casos de especial crueldad”.

La pregunta es: ¿por qué lo propone? Pues básicamente con motivo de que las penas de hasta 2 años de prisión pueden suspenderse en su ejecución, es decir, vulgarmente, no cumplirse en sentido estricto. Vamos pues a explicar qué consecuencias tiene ello.

¿Qué es el delito de maltrato animal? Antes hay que saber qué constituye delito de maltrato animal. Pues bien, se considera que un ataque a un animal es delito cuando se le causen “lesiones que menoscaben gravemente su salud”. Entre ellas podemos encontrar: “laceración alrededor del cuello que precisó de la correspondiente asistencia veterinaria para su curación” (SAP LE 1466/2019), “corte limpio de unos 4 cm en la zona dorsal del cráneo con una profundidad aproximada de 0, 5 cm, inflamación ocular y facial, y heridas de menor gravedad en extremidades y cuerpo” (SAP CO 1387/2019) o «herida incisa en zona intercostal izquierda que requirió para su curación puntos de sutura y tratamiento con antibióticos y antiinflamatorios durante 10 días” por ataque al animal con un objeto punzante (SAP B 9110/2019). La pérdida o inutilidad de un órgano principal aumenta la pena y la comisión por omisión, es decir, abandonar al animal hasta el estado de desnutrición también es considerado delito (SAP Madrid nº 824/2015). 

¿Cómo valora la sociedad actual el delito en comparación con otros? Lo cierto es que las penas ya aumentaron en la propia reforma de 2015, concretamente en los casos de muerte (antes no diferenciados) y con agravantes por determinadas circunstancias.  De forma que todas estas conductas pueden tener una pena de entre tres meses y un año de prisión; siendo que para los casos en que se cause la muerte se aumenta la misma a un rango entre los 6 meses y el año y medio; todo ello sin perjuicio de otras penas como la inhabilitación para la tenencia de animales o para el oficio o comercio que tenga que ver con los animales. 

Pues bien, ¿qué delitos tienen penas similares? El impago de la pensión de alimentos a los hijos (art. 227 del Código Penal), el acoso sexual (art. 184), tienen penas algo menores. También penas mínimas similares tienen el delito de alcoholemia (art. 379) o algunas de las formas de quebrantamiento de condena (Art. 468). Especial comparativa merecen las lesiones a humanos; que en función de la gravedad de la misma, en su tipo básico (que necesite tratamiento médico o quirúrgico, puntos de sutura por ejemplo) y sin agravantes (como uso de armas peligrosas) pueden ser castigadas con multa (dinero) o prisión de 3 meses a 3 años. Hagan sus valoraciones. Es por el alcance de esas penas que la prisión puede suspenderse. 

Pero, ¿por qué se hace? ¿Se suspende sin más? La Sentencia del Tribunal Constitucional 222/2007 de 8 de octubre reconoce que “la suspensión constituye una de las medidas que tienden a hacer efectivo el principio de reeducación y reinserción social contenido en el art. 25.2 CE”. En ese sentido, el artículo 80 del Código Penal prevé que “los jueces o tribunales, mediante resolución motivada, podrán dejar en suspenso la ejecución de las penas privativas de libertad no superiores a dos años, cuando sea razonable esperar que la ejecución de la pena no sea necesaria para evitar la comisión futura por el penado de nuevos delitos”. Inciso: las penas de prohibición de tenencia de animales y de inhabilitación mencionadas no pueden suspenderse; solo la prisión. Es decir, los jueces pueden suspender o pueden no suspender;  aunque la tónica es suspender si no hay argumentos para no hacerlo. 

¿Se suspende y ya? Pues bien, además de tener que pagar la responsabilidad civil (y no ser reincidente) el juez o tribunal podrá condicionar la suspensión al cumplimiento de las siguientes prohibiciones y deberes cuando ello resulte necesario para evitar el peligro de comisión de nuevos delitos (art. 83.1): 6.ª Participar en programas formativos, laborales, culturales, de educación vial, sexual, de defensa del medio ambiente, de protección de los animales, de igualdad de trato y no discriminación, y otros similares. Es decir, vemos una vez más que la finalidad que se busca es reinsertar al penado para evitar que vuelva a cometer el delito. En caso de quebrantamiento, entraría a cumplir la pena suspendida más la correspondiente al delito cometido. 

Cabe por último matizar, sin querer profundizar mucho, la idea de que una vez suspendida la pena, tras dos años, el penado puede volver a maltratar animales “sin consecuencia alguna”. Como hemos visto, uno de los requisitos para la suspensión (genérica) es no ser reincidente, con el inciso de que no se computan los antecedentes cancelados (o cancelables). ¿Y cuánto duran? Pues por la pena (3 meses a 1 año y seis meses de prisión), que es una pena menos grave, los antecedentes podrían cancelarse a los dos o tres años (ver artículo 136 del Código Penal) después de haber “extinguido la responsabilidad penal”. Lo que en casos de suspensión de la pena se empieza a computar desde el “día siguiente a aquel en que hubiere quedado cumplida la pena”. Es decir, dos años desde los 4 a 12 meses, o tres años desde los 13 meses a un año y seis meses que se le había condenado. Tras ese tiempo, desde que se le suspende la condena, es cierto que no se podrían computar los antecedentes a efectos de agravante o de eliminar la posibilidad de suspensión. Pero en nuestra opinión nada impide que ello se valore a la hora de ponderar las circunstancias que justifican o desaconsejan la suspensión.

Concluyendo, me gustaría presentar, con todo lo expuesto, una serie de preguntas para la reflexión. A sabiendas de que ello puede acarrear enfrentarse a un juicio, con el malestar y la ansiedad que genera, y una posible pena; ¿puede compensarle a alguien maltratar a un animal aunque aquella se suspenda con condiciones? ¿Preferimos castigar o evitar futuros delitos? ¿Confiamos o no en que con la suspensión y los cursos el penado no reincidirá? ¿Confiamos, por contra, que no lo hará si cumple efectivamente la pena?

Como verán, el Pacto de Teguise nos ha servido para abrir el debate y explorar uno de los temas que pone sobre la mesa: las penas en los casos de maltrato animal. Timple ahora tiene un mural en su honor; pero el mayor legado que podemos dejarle a él, y a muchos otros que han sufrido hechos similares o peores, es dar pasos seguros, estudiados, discutidos y consensuados para que estos sean prolongados, estables y sobre todo efectivos; no estrictamente en el castigo de quienes les dañan, sino sobre todo en evitar que esto ocurra.


Juan Antonio Oliver,
graduado en derecho y criminología,
activista por los derechos animales.


¿Nueva Regulación para los Santuarios de Animales?

Editorial

València Animal Save presenta comentarios al borrador de proyecto de Real Decreto por el que se establecen normas básicas de ordenación de Núcleos Zoológicos

El pasado 4 de septiembre finalizó el plazo de información pública para presentar comentarios al borrador de proyecto de Real Decreto por el que se establecen normas básicas de ordenación de Núcleos Zoológicos. Este Real Decreto hay que entenderlo dentro de una regulación más amplia de los asuntos que conciernen a los animales no humanos y sus derechos; como lo es la, en proceso, nueva Ley Marco de Protección Animal, más amplia en las materias que abarca.

Este proyecto en concreto busca cubrir el vacío normativo en el que se encuentran los animales que no son salvajes y tampoco se emplean para producción ganadera; ya que carecen de un repertorio normativo detallado y específico. Por lo tanto, esta ley tiene como objeto aquellas instalaciones para animales abandonados, tiendas de animales, zoos o granjas escuelas; entre otros. Para las cuales busca “establecer las normas básicas de ordenación (…) en materia de infraestructura, manejo, condiciones higiénico-sanitarias, de seguridad, requisitos medioambientales y de bienestar animal”.

Desde València Animal Save valoramos positivamente la creación de este Real Decreto. Una regulación de mínimos y unificada parecía más que necesaria para la mejora de la protección y bienestar de los animales en ámbitos ajenos a la producción para consumo. Consideramos que el mayor avance que presenta es el reconocimiento de los refugios de animales o “santuarios”, como espacios que pueden albergar animales de especies tradicionalmente suministradoras de productos de origen animal (que) se mantengan sin fin productivo alguno. Dicha mención es relevante, tanto a nivel normativo como simbólico, puesto que contribuye a la normalización social de que los animales considerados de granja pueden vivir y desarrollar su vida fuera de las industrias de explotación animal. Sin embargo, existen otras cuestiones relativas al Real Decreto que, a nuestro parecer, podrían matizarse para favorecer el avance en los derechos animales. Por esta razón, presentamos alegaciones a dicho borrador.

A este respecto, decenas de asociaciones, organizaciones y federaciones de todo el Estado han tomado parte en este proceso de participación pública; pero no todas estas entidades se dedican a la protección animal. Uno de los colectivos que más ruido ha hecho contra este borrador ha sido el cinegético. Las restricciones en el número de animales, junto al mayor control sanitario y formativo son algunas de las cuestiones que perturbarían la actividad normal de los cazadores, acostumbrados a una actitud más laxa por parte del Estado frente a su sector. Así pues, la persistencia y eficacia del sector cinegético en la protección de sus intereses como colectivo, nos recuerda que el animalismo ha continuar defendiendo sus posiciones en todos los frentes, también en el legislativo.

¿QUÉ HA ALEGADO VALÈNCIA ANIMAL SAVE?

Nuestra asociación ha enfocado sus comentarios en el Real Decreto hacia aquellas cuestiones relativas a los animales considerados de granja y los refugios de estos animales, apoyándonos en las alegaciones que ha realizado la Federación Española de Santuarios (FESA). Las más relevantes son las que siguen.

Lo primero en ese sentido que hemos querido proponer es la inclusión en la introducción al Real Decreto de un recordatorio sobre la existencia de normativa (art. 17 de la Ley 32/2007) que preveía el decomiso de animales maltratados en la industria y su destino sujeto a los principios de bienestar y protección animal. Para de ese modo destacar que parecía ya una exigencia de la misma el reconocimiento de los santuarios de animales. Aunque no sería un artículo sustantivo; entendemos que a efectos interpretativos tanto de esta normativa como de las que se desarrollen apoyaría la tesis de que en el caso de decomiso de animales por infracciones de la normativa de ganadería, fueran los ahora “refugios de animales” el destino prioritario y no otra explotación o el matadero, como venía, desgraciadamente, ocurriendo.

En relación también a los Santuarios de Animales, nuestra experiencia nos indica que algunos, aunque con finalidad principal albergan a los animales hasta su muerte; ocurre también que según la especie, pueden, eventualmente ceder a algunos en acogida a particulares en sus domicilios, ayudando a normalizar la convivencia humano-animal con otras especies (gallos, gallinas, etc). Así, aunque la definición del proyecto advierte que “por razones de bienestar animal se transfieran a otro establecimiento con la misma clasificación”, hemos querido incluir, para no crear una tercera figura, que también puedan transferirse a particulares “nuevos dueños”.

Respecto de las colecciones zoológicas, que vendrían a ser “instalación(es) que alberga(n) animales en un número supera fijado en el anexo II y que los mantiene sin fin comercial ni lucrativo alguno” hemos instado a que se especifique “ni reproductivo para evitar posibles fraudes en la figura o un aumento sobrevenido de animales que acabara siendo problemático para las mismas.

En cuanto al régimen sancionador, pensamos que una remisión genérica en materia sancionadora a otras normativas puede generar problemas de tipicidad con la consecuente inaplicación. Se propone revisar qué conductas deberían ser sancionadas y preverlas específicamente como infracciones.

Asimismo, como hemos anticipado, nos hemos adherido a algunas de las muy bien fundadas observaciones de FESA; entre ellas cabe destacar:

  • Autorización y registro: opinamos que debe existir un modo de notificar a posteriori la llegada de un animal a entidades de protección animal, puesto que en muchas ocasiones no se da la circunstancia del previo aviso, y según el borrador esto podría incurrir en una falta de autorización. 
  • Controles sobre el terreno: es necesario que exista proporcionalidad y equidad en los controles que reciben los núcleos zoológicos según su tipología. 
  • Mesa de ordenación: reivindicamos la presencia del Director General de Derechos Animales en la mesa de ordenación, como vicepresidente de la misma. Observamos que la mayoría de la mesa está formada por cargos relacionados con la industria ganadera, disponiendo los núcleos zoológicos de fines distintos a los agrarios; y relacionados estrechamente con las competencias de protección y bienestar animal. 
  • Formación del personal: proponemos adelantar su obligatoriedad a enero de 2022 (aunque FESA la propone de inmediato).
  • Clasificación de los animales y número de ejemplares: sugerimos que se desgrane por especies, y que el límite de animales coincida con el de autoconsumo. No existe ninguna razón de peso para permitir que se tengan más aves de corral sin registro del Núcleo Zoológico en el caso de que se vayan a consumir que cuando no existe fin productivo.

CONCLUSIONES

El proyecto comentado a lo largo del texto parece reconocer realidades en la convivencia entre animales y humanos que antes no tenían amparo legal y establecer una serie de obligaciones de protección y bienestar animal comunes para todos aquellos establecimientos que tengan animales con fines diferentes al de producción agroganadera o de experimentación.

Por lo que concierne a los Santuarios de Animales, su reconocimiento legal, interpretado a la vista de la introducción al texto y del artículo 11.4 del mismo (prohíbe el movimiento de especies de interés ganadero de núcleos zoológicos a explotaciones o mataderos), esperamos que conlleve un reconocimiento legal de los mismos, no solo de forma simbólica, sino como instituciones de protección animal que fomentar. Lo anterior de forma tal que el Real Decreto sirva de amparo para una mejor coordinación autonómica en el decomiso y destino final de los considerados “animales de interés ganadero”. Aún así, entendemos que deberemos continuar trabajando a nivel autonómico para desarrollar protocolos de actuación y actualizar algunos aspectos de sus normativas para adaptarlos a estas nuevas previsiones.